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Nuestro hijo es superdotado. ¿Qué hacemos ahora?
Contra lo que mucha gente piensa, no ha de hacerse nada
especial. No hay que volverse loco buscándole veinte tutores y
treinta y ocho mentores, ni volver loco al niño matriculándolo
en mil academias "para que rinda de acuerdo con su potencial"; y
mucho menos aún desmotivarlo "para que no se convierta en un
pitagorín". Un superdotado no es ningún monstruíto de circo; es
un niño como otro cualquiera, pero que tiene unas necesidades
educativas diferentes. Sin embargo, diferentes o no, hay que
atender esas necesidades de una forma adecuada.
Lo mejor es motivar (no obligar) al niño a aprender proveyéndole
de material conforme lo vaya pidiendo, y siempre respetando sus
gustos (y las posibilidades económicas de los padres). Tan
perjudicial es forzar a un niño a aprender a tocar el violín si
no le gusta la música como responder sistemáticamente a sus
preguntas con un "eso ya lo aprenderás cuando seas mayor".
También es importante hacer notar que los niños superdotados
necesitan ayuda.
Es muy conveniente que los niños superdotados tengan contacto
regularmente con otros de sus mismas características. Para este
fin existe la Asociación de Padres de Niños Dotados de PR (APreNDo)
en la que puede participar libre de costo. A menudo la APreNDo
imparte charlas, congresos y talleres de capacitación para
padres, maestros y estudiantes.
Posibles problemas que se pueden presentar
Cuando un niño
superdotado no está siendo convenientemente estimulado
intelectualmente pueden aparecer problemas de comportamiento
como respuesta a la frustración que está experimentando. Estos
problemas pueden ser bien de índole agresiva (el niño da
muestras de violencia, tanto verbal como física, una fuerte
rebeldía, se niega sistemáticamente a seguir ningún tipo de
reglas, etc.) o pasiva (vive en un mundo de fantasía, evita el
contacto con la gente, no se defiende si alguien le insulta o le
pega...). En estos casos, sobre todo si los problemas se dan en
la escuela, se debe hablar con los responsables del mismo para
buscar una posible salida --en casos extremos habrá que
considerar el cambio de centro.
Normalmente, cuando al niño se le proporciona alguna clase de
actividad de enriquecimiento y/o alternativas educativas, los
problemas pueden desaparecer. Sin embargo, si persisten lo más
adecuado será buscar la ayuda de un profesional capacitado en
dotación intelectual , que será quien mejor les podrá orientar.
Mitos sobre los superdotados
Recopilado por Asociación
Española de Superdotados y Talentosos
Los superdotados son siempre los que mejores notas sacan.
No necesariamente. Algunos superdotados, acostumbrados desde
pequeños a sacar los primeros cursos sin esfuerzo, no aprenden a
desarrollar unos hábitos de estudio y puede que hasta se
convenzan de que estudiar no vale la pena. Conforme van
avanzando de curso, las materias son más extensas y difíciles, y
no pueden aprobarse sin dedicarles varias horas de trabajo. La
falta de costumbre hace que, a la hora de prepararse un examen,
lo tengan más difícil que otras personas habituadas a estudiar
desde siempre, y por eso es frecuente que exista fracaso escolar
entre personas de altas capacidades.
Los superdotados no necesitan ayuda para nada; se las
arreglan solos
Puede parecer que es así, pero no es cierto. Es necesaria una
estimulación intelectual adicional para evitar que se aburran.
Además, conviene que se relacionen con otras personas de
habilidad mental similar para que no acaben encerrándose en sí
mismos.
La superdotación intelectual es algo que debe envidiarse.
Ser más inteligente de lo normal no es más motivo de envidia de
lo que pueda ser un cuerpo esbelto o una voz bien timbrada. Una
inteligencia elevada es una aptitud que no sirve de nada si no
se utiliza. Y, como todo, tiene sus ventajas y sus
inconvenientes.
Si a los superdotados se les agrupa o se incluyen en
programas educativos especiales, se convertirán en un grupo
elitista.
Un grupo de superdotados en un colegio no sería más "elitista"
que el equipo de voleibol o el coro de una parroquia. Agrupar a
los niños y jóvenes según sus habilidades para que aprendan unos
de otros no les convierte en unos "creídos", sino en personas
conscientes de sus aptitudes que, en un futuro, serán capaces de
utilizar en beneficio de la sociedad.
Los superdotados no saben que son diferentes hasta que
alguien se lo dice.
Falso. Desde pequeños, los superdotados tienen consciencia de
ser diferentes de los demás niños de su edad. Según la
personalidad de cada uno, interpretarán esta diferencia como una
cualidad o --desgraciadamente en la mayoría de los casos-- como
un "defecto que hay que corregir". Deben ser los padres y
educadores quienes orienten a los niños en esta situación para
que sean conscientes de sus capacidades y puedan desarrollarlas
de una forma adecuada.
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