Acelerar a los
niños superdotados o Dotados
Debe recordar que los conceptos de aceleración que
proponemos son para niños dotados. Un niño
inteligente NO necesariamente es dotado. Aparte de
muchas características el cociente intelectual de un
dotado es de 130 ó más.
Acelerar consiste en pasar al curso superior al niño
superdotado. Otras formas de acelerar es aceptar al niño
antes de la edad establecida para su ingreso en el
colegio, o ingresarlo directamente en el curso
correspondiente al nivel con el que el niño llega al
colegio, y no en el de su edad.
La lógica subyacente es que el curso en el que un niño
se halle debe definirse según su nivel de conocimientos
y habilidades, y no sólo por su estricta edad
cronológica. Por ejemplo es insensato y contraproducente
que un niño bien dotado, que sabe leer con cierta
soltura antes de los cuatro años, ingrese y permanezca a
los seis en una clase cuyo objetivo esencial es aprender
a leer y adquirir conocimientos que ya posee.
Acelerar a un niño no supone grandes problemas puesto
que al haber sido educado de un modo correcto tiene un
nivel que realmente es más acorde con el de niños
mayores que con los de su propia edad. El problema está
con los niños talentosos en los cuales su nivel es mucho
más alto en un área que en las demás, por lo que si
avanza de curso puede no dar el nivel en algunas
asignaturas. En los superdotados -aunque potencialmente
destacan en todas las áreas- también puede darse el caso
de que en algunas asignaturas deslumbren más que en
otras. No obstante esto no es ningún problema si
realmente se hacen las cosas de forma correcta. Hay
formas de compensar este riesgo, una sería la postura
que nosotros adoptamos en nuestra asociación y que
consiste en preparar al niño a alcanzar el nivel
necesario en las asignaturas que menos le interesan o
destaca. El objetivo es reforzar la dedicación del niño
en las áreas que es menos brillante. Tenemos que tener
en cuenta, tal como ya he comentado anteriormente, que
es normal que un superdotado tenga más facilidad para
unas asignaturas que para otras, y que en algunas
ocasiones sus resultados académicos sean heterogéneos.
Las ventajas de la aceleración son evidentes: mantiene
el estimulo académico del niño, evita que se sienta
constantemente superior a sus compañeros -puesto que
están agrupados por nivel, y no por edad- y le enseña a
superar las frustraciones. Además, no es una opción
especialmente cara, puesto que el curso superior existe
de todos modos independientemente de que el niño asista
a él o no. Pasarle a ese curso sólo supone el esfuerzo y
el gasto económico de detectar y valorar su caso. (Esta
detección y valoración la realizamos en nuestra
asociación, pero lo que realmente sería idóneo es que se
hiciese desde la propia escuela). Pero aquí ya nos
encontramos con el problema de siempre que los
profesionales de la educación no están lo
suficientemente preparados para poder llevar a término
esta identificación, no obstante la culpa no es de
ellos, sino que el problema ya viene de más lejos,
especialmente del gobierno.
Algunas opiniones poco informadas aducen que como la
maduración del niño social y emotiva no está de acorde a
su nivel intelectual, la aceleración puede plantear
problemas de relación social o afectiva con los demás
niños de la clase. No existen datos fiables ni estudios
metodológicos correctos que demuestren ese hecho. En
todo caso y aunque fuera cierto, la actitud de los
padres y del profesor, así como la de un especialista en
estos niños -retando importancia al propio hecho de la
aceleración, presentándola como algo divertido y
estimulante que permite conocer nuevos amigos y
preparando al niño a afrontarlo, puede minimizar muchos
de estos problemas. Es más, la observación de las
relaciones sociales entre sus nuevos compañeros mayores
que él puede ayudar también la aceleración de su
maduración social y emotiva. En el peor de los casos,
para ello estamos nosotros personas especialistas con
estos niños que les podemos hacer de tutor, tal como ya
he comentado antes y de psicólogos con el reto de
prepararlos psíquicamente, a fin de ayudarles a madurar
en todos los ámbitos (habilidades sociales, problemas
emocionales, etc…)
Por último, aunque exista el riesgo de inadaptación
social transitoria, es evidente que las ventajas de la
aceleración superan con creces sus potenciales
inconvenientes, especialmente si la única alternativa es
ignorar la superdotación del niño. La aceleración a mi
modo de entender constituye la mejor opción para el niño
superdotado.
El tema de aceleracion para niños dotados o Superdotados
tiene investigaciones cientificas y se ha estudiado por
años. El resultado ha concluído de que es la mejor
alternativa para el niño dotado. Además, señalan los
estudios investigativo que el NO
adelantar ("grade skipping" o aceleración ) al niño
dotado cuando no existen currículos o otras alternativas
educativas para estos, es mas perjudicial y conlleva
trastornos sociales, emocionales y académicos.
Hemos escuchados muchos mitos y rumores sobre el brinco
de grado y finalmente es por la falta de información
hacia el tema y la falta de interes respecto a la
población de niños y jóvenes dotados. Debemos comenzar a
ver otros países que tienen programas exitosos
y atienden la población dotada. Debemos documentarnos de
bases cientificas e investigaciones y olvidarnos de los
rumores. Y sobretodo saber que la alternativa del brinco
de grado es utilizada exitosamente al niño que
realmente es identificado DOTADO INTELECTUALMENTE.
No es lo mismo un niño que saca "A" esforzándose que el
que saca la "A" con el mínimo esfuerzo, sobresaliente
vs. dotado, inteligente vs. dotado. Tenemos que
concienciar la sociedad para que no caigamos en los
mitos o rumores infundidos por el desconocimiento de un
país que todavía no esta atendiendo a la población
dotada intelectualmente.
|
Si aún tiene dudas de la efectividad
de la aceleración para niños dotados
marque en los siguientes enlaces |